Hoy 14 de julio de 2017 se cumplen 201 años de la muerte del Generalísimo Francisco de Miranda, en el arsenal de La Carraca, cerca de Cádiz, a los 66 años de edad, siendo el forjador y precursor de la emancipación americana del imperio Español, así como del concepto de continente colombiano, el cual luego daría paso a la idea de la Gran Colombia.

Conocido como “El Americano más Universal”, fue un gran combatiente al servicio de distintas causas, destacando su participación en acontecimientos de gran importancia, como la independencia de los Estados Unidos; la Revolución Francesa, donde le fue otorgado el título de Héroe de la Revolución; y las Guerras de Independencia Hispanoamericana.

En el caso particular de su Venezuela natal, Miranda comienza su aventura independentista desde Nueva York, el 2 de febrero de 1806. Unos días después llega a Haití y, a bordo del Leandro, el 12 de marzo enarbola por primera vez nuestro tricolor nacional: amarillo, azul y rojo, haciendo que todos los hombres que le acompañaban juren fidelidad a esa bandera y la libertad de Sudamérica.

Sigue hacia las costas venezolanas, para desembarcar en Ocumare, pero cuando están cerca son rechazados por el fuego realista, quienes ya estaban avisados de sus pretenciones. El Leandro logra escapar y huye hacia Trinidad.

Miranda no se da por vencido y el 3 de mayo convoca una Junta de Guerra para emprender una nueva expedición, que ha crecido significativamente. En la madrugada del 3 de agosto de 1806, mientras los buques descargaban su artillería, se precipitan a tierra Miranda y sus hombres. Habían transcurrido 35 años desde la ultima vez que estuvo en tierra venezolana y, al tomar el Fortín de La Vela, colocan en lo alto el pabellón tricolor. ¡Por primera vez flameaba nuestra bandera en territorio nacional!

Después de asegurarse que La Vela está bien protegida, marcha con su ejército a tomar Coro, la cual encuentra prácticamente desierta. La propaganda contra Miranda ha surtido efecto, sobre todo la del Obispo de Mérida, que lo muestra como ateo, monstruo, traidor, enemigo de Dios y del Rey.

Tanto en La Vela como en Coro, Miranda va con sus proclamas por delante, llenando las calles de papeles. Sin embargo, el pueblo, fuertemente influido por la prédica de la iglesia y por el santo temor al Rey, le da la espalda.

Miranda no se amilana por ello y logra que la Europa no española se incline a favor de la revolución hispanoamericana. Ya para el año 1810, luego de los acontecimientos del 19 de abril, habrán de contactarlo en Londres el joven Simón Bolívar y Andrés Bello.

Bolívar se empeña y logra que Miranda vaya a Caracas. Se necesita de su experiencia. Participa en la Sociedad Patriótica y luego en el Congreso. Cuando se declara la Independencia, el 5 de Julio de 1811, es la figura central en el ambiente político, viendo cómo se empieza a materializar su sueño republicano.

Ante la reacción realista a la independencia de Venezuela, lo nombran Generalísimo, haciéndose cargo del ejército. Las tropas no son lo suficientemente disciplinadas como para satisfacer a quien ha mandado ejércitos de más de 100 mil hombres en Francia. El desorden, las deserciones, el levantamiento de esclavos en barlovento, las conspiraciones y las traiciones lo obligan a capitular ante Monteverde, sin consultarle a nadie, en el fortín de Puerto Cabello, perdiéndose así la Primera República.

Decide embarcarse en La Guaira, donde varios oficiales patriotas, entre ellos Bolívar, se le presentan para juzgarle por lo que consideran una traición. Miranda es entregado a los españoles. Desde su celda en el Castillo San Felipe de Puerto Cabello, escribe un memorial a la Real Audiencia de Caracas, exigiendo el cumplimiento de la capitulación de San Mateo. Es trasladado a Puerto Rico y, finalmente, a La Carraca, en Cádiz.

Su contribución a la causa libertaria fue infinita y definitoria, ya que sin sus ideales revolucionarios e independentistas Venezuela y el resto de suramerica no hubiesen logrado romper con el yugo español en el siglo XIX.

Los archivos de Miranda fueron salvados en un barco inglés, en 1812, llevados a Inglaterra y posteriormente comprados por el gobierno venezolano, conservándose hoy día en el Archivo General de la Nación, siendo digitalizados para todo aquél que desee estudiar a uno de los mas grandes e ilustre hombre nacidos en esta tierra de libertadores.

Luego de Miranda, nuestro pueblo no ha cesado en su lucha histórica por alcanzar su definitiva independencia y, 200 años después, bajo el liderazgo del Comandante Chávez, hemos retomado el Proyecto liberador de la patria grande latinoamericana, avanzando en medio de enormes dificultades pero convencidos de su justeza e impostergable construcción revolucionaria.

 

 

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