IVPA, 23/06/2017

Monumento en honor al Congreso Anfictiónico de Panamá. FOTO INTERNET

 

En 1826, bajo el ideario del padre de la patria, Simón Bolívar, se daba el primer paso para concretar la unidad de los pueblos de América del Sur, en defensa de su soberanía, igualdad jurídica y paz. Así, del 22 de junio hasta el 5 julio se desarrolló el “Congreso Anfictiónico de Panamá”, dejando un legado de integración y autodeterminación por el que nuestros pueblos han venido luchando durante más de 200 años.

Al Congreso asistieron Nueva Granada, Venezuela y Ecuador, como países grancolombianos, Guatemala, México y Perú, las Provincias Unidas de Centro América, Chile, Paraguay y Brasil. Las Provincias Unidas del Río de la Plata (hoy Argentina y Uruguay) no asistieron por conflictos internos; Bolivia no llegó a tiempo y Gran Bretaña envió un observador. Estados Unidos no asistió por sus intereses y ambiciones imperialistas sobre Cuba y Puerto Rico.

Esta alianza tenía como propósito crear un ejército y una flota de carácter permanente para defender la integridad territorial y la soberanía de cada país de la región, aplicar una ciudadanía única, prohibir la trata de esclavos, incluir la discusión de la independencia de Cuba y Puerto Rico, así como la negociación del reconocimiento de los nuevos Estados independientes, temas que se convirtieron en el vértice del pensamiento anticolonial bolivariano, quien lo sintetizó de la siguiente manera:

“Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria. (…) Ya que tiene un origen, una lengua, unas costumbres y una religión, debería por consiguiente tener un solo gobierno que confederase los diferentes Estados que hayan de formarse. (…) ¡¡¡Qué bello sería que el Istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos!!!”

Con la llegada de la Revolución Bolivariana, el Comandante Chávez asumió como política internacional retomar las banderas de la integración de nuestros pueblos latinoamericanos, con la conformación del ALBA, PETROCARIBE, UNASUR, el nuevo MERCOSUR y la CELAC, donde se promueven los valores de la solidaridad entre sus miembros y el avance hacia una nueva y justa correlación de fuerzas en el mundo.

En este sentido, el Presidente Nicolás Maduro tomó una decisión trascendental: la salida de Venezuela de la OEA, ante las pretensiones imperiales de los EEUU y los gobiernos cipayos latinoamericanos, de acabar con la revolución bolivariana. De manera que pensar hoy en el Congreso de Panamá es revitalizar y enaltecer el pensamiento unionista, en la convicción de que un mundo mejor es posible.

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